Llaryora busca apuntalar su gestión a través del relanzamiento de los CPC

Cuando Martín Llaryora asumió como intendente en 2019, eligió referenciarse en Rubén Américo Martí y en sus políticas de descentralización. Por eso, puso a un exfuncionario de la gestión del radical a cargo de los centros de Participación Comunal (CPC), con la misión de modernizar la estrategia planteada en la década de 1990.

“Es nuestra tarea como equipo poner esos CPC a funcionar a favor de los vecinos y darles cada vez más servicios para que la gente pueda tener respuestas más rápidas cuando llama, por lo menos, para que le cambien un foco de luz o le corten los yuyos de la plaza”, anticipó Llaryora en su primer discurso como gobernante de la ciudad.

Designó a Guillermo Marianacci como secretario de Participación Ciudadana y estableció en el Presupuesto 2020 fondos para realizar la tan demorada descentralización operativa. 

Y lanzó el esquema de “desconcentración y descentralización”, que consta de tres niveles de atención: el primero es el más pequeño a nivel de escala territorial y es el que debe ser atendido por el CPC; luego, una escala “distrital” que se definía en las juntas de Participación Vecinal, y la tercera, una planificación a escala ciudad.

Pero la paralización que provocaron las medidas para evitar la propagación del Covid-19 en marzo pasado y que se extendieron a lo largo de casi todo el año fue un golpe al corazón de esa idea. Lejos de convertirse en los bastiones de gestión que imaginaba el intendente, los CPC se cerraron y tampoco se pudieron realizar las reuniones de las juntas.

A eso se sumaron la renuncia de Marianacci en agosto pasado y la puesta en marcha de un esquema de emergencia que colocó a los centros de Participación bajo el paraguas del secretario de Desarrollo Social, Raúl La Cava.

Pero, para este año, Llaryora plantea relanzar la descentralización y posicionarla como uno de sus principales logros de gestión.

Nuevo funcionario

El primer paso que dio el intendente fue designar a Juan Domingo Viola como secretario de Participación Ciudadana. Es un dirigente que reviste en la corriente interna que lidera la diputada nacional Alejandra Vigo.

Es el presidente del instituto Diseñando Ciudad, que fue el “think tank” del justicialismo. En 2020, presidió la bancada oficialista en el Concejo Deliberante, y cumplió con la misión de garantizar la cohesión interna necesaria para sostener los 16 votos que tiene la mayoría.

También tiene experiencia en el Ejecutivo municipal. En la intendencia de Luis Juez fue subdirector y director del CPC Guiñazú. Y en los dos primeros años de la gestión de Daniel Giacomino, fue subsecretario y luego secretario de Desarrollo Social.

Otro punto a favor del dirigente es que estuvo en el diseño del plan que quiso implementar Marianacci. Y, además, no está entre los que ya no disimulan su intención de candidatearse a intendente en 2023, si es que Llaryora busca suceder a Juan Schiaretti.

El relanzamiento

Viola ya anticipó que destinará más de 300 millones de pesos para la compra de equipamiento liviano para cada uno de los CPC. Además, está en la búsqueda de 12 galpones para acondicionarlos y convertirlos en bases operativas.

Desde el edificio ubicado a una cuadra de la Municipalidad, en Caseros 621, tiene a su cargo no sólo los CPC, sino también los centros vecinales.

Hay que recordar que, en el plan de descentralización, las entidades barriales pueden ser contratadas para microobras. 

Viola también controla el presupuesto participativo, que el año pasado no se ejecutó y que tiene para este año asignados más de 600 millones de pesos. Para ello, debe organizar las reuniones de las juntas de Participación para que definan qué obras se realizarán con esos fondos

Otro de los desafíos es lograr que los empleados municipales acepten dejar sus bases y accedan a los traslados. Es un tema que todavía no se abordó con el gremio Suoem. También podrían producirse cambios en las direcciones de algunos centros de Participación.

El objetivo es mejorar la gestión de cada uno de los CPC y que ese sea uno de los logros de Llaryora como intendente. 

Pero no sólo desde la respuesta rápida al vecino, sino que promueva la participación a través de responder la expectativa que se pone cuando se forma parte de las juntas que definen las obras. 

Este relanzamiento, ¿implica reforzar la territorialidad del peronismo? A una ciudad hipertrofiada desde su extensión como Córdoba, la centralidad le funciona como un sinónimo de desconexión entre el intendente y sus votantes pasados y en potencia.

Sin embargo, en el Palacio 6 de Julio consideran que el territorio está lo suficientemente controlado por la propia organización del Partido Justicialista, e insisten en que esta decisión trata de reforzar la gestión de Llaryora.

Si bien el intendente planteó que los 12 centros operativos deben ponerse en marcha a lo largo de este año, hay una fecha en un plazo más perentorio: marzo sería el mes en el que empiezan a funcionar estos puntos. Al menos, eso es lo que se dice en el Palacio 6 de Julio. 

Juan Domingo Viola, el nuevo secretario de Participación Ciudadana. (Prensa Municipalidad de Córdoba).
Al asumir, Llaryora prometió que los CPC serían claves en su gestión. Pero la pandemia paralizó todo. (Prensa Municipalidad de Córdoba)
Juan Domingo Viola, el nuevo secretario de Participación Ciudadana. (Prensa Municipalidad de Córdoba)