Lejos del protagonismo deseado, Belgrano dio un nuevo paso atrás en la Primera Nacional

No se trata de dramatizar en forma permanente. Tan sólo de decir lo que pasa en el momento en que pasa. Belgrano lleva tres fechas sin ganar con dos derrotas como visitante (1-0 ante Mitre de Santiago del Estero y 2-0 anoche frente a Chacarita en San Martín) y un empate 2-2 de local frente a Atlanta. Y ya tiene seis equipos por delante.

Con 10 puntos comparte el cuarto puesto con Chacarita, Quilmes y Mitre, pero su nula diferencia de gol lo empuja al séptimo lugar, que lo deja fuera de cualquier esperanza de ascenso a Primera División. Al fin y al cabo, su meta excluyente. Sumar poco (un punto de los últimos nueve) o directamente no sumar no representa el mejor escenario.

La “B” se armó para ser protagonista en la Primera Nacional y jugando como jugó ayer le costará demasiado conseguirlo. Hizo un primer tiempo aceptable de pelota contra el piso y buenas intenciones. Pero se derrumbó luego del primer gol “funebrero”, que anotó el juvenil Nicolás Chávez a los 9 minutos del segundo.

Desde ahí y hasta el pitazo final del árbitro Ramiro López, el Celeste fue un festival de apuro, confusión y pelotazos que descartó todo lo bueno que, más o menos, había hecho hasta allí. Sin generación de juego y con Adrián Balboa y Pablo Vegetti desabastecidos y estrellándose contra los tres marcadores centrales de Chacarita, ni siquiera surtieron efecto los cambios que intentó el entrenador Alejandro Orfila tratando de lavarle la cara a un equipo desalineado.

Salieron el lateral zurdo Axel Ochoa y los juveniles Bruno Zapelli y Valentín Barbero, entraron el uruguayo Adolfo Lima, Tomás Asprea y Gerónimo Tomasetti pero nada cambió. Sólo Tomasetti pudo tomarle rápido la temperatura al partido. Pero duró poco. Pasado de revoluciones, a los 37 minutos le entró fuerte a Emanuel Ibáñez y el árbitro le mostró la tarjeta roja directa. Un rato más tarde, Juan Baiardino cuerpeó el cruce blando de Ezequiel González, se llevó la pelota y resolvió por encima de Nahuel Losada. Fue el último acto de una derrota anunciada.

Es cierto que después del gol de Chávez Chacarita le cedió la pelota a la “B”, se replegó hasta el borde de su área grande y eligió soportar el repiqueteo celeste. Pero en verdad no le pasó nada. Pudo aguantar las ciegas embestidas con su línea de cinco tan bien plantada que Vegetti apenas consiguió cabecear una vez en el área “tricolor”. El resto fue rechazar y volver a empezar una y otra vez.

Además, Belgrano no tuvo un jugador como el zurdo Luciano Nieto, capaz de manejar la pelota con astucia e inteligencia y enlazar la media cancha con el único delantero (Matías Gallegos) manejando los tiempos y los ritmos. Zapelli y Barbero le dieron al equipo menos de lo necesario, acaso porque jugaron demasiado retrasados. Y a quienes los reemplazaron, el partido los pasó por encima.

Con el resultado en contra todo en el Pirata fue intensidad mal llevada, prisa y cerrazón. Demasiado pronto le ganó la ansiedad y fue para arriba. Si ante Atlanta le faltó remate y oficio para manejar el resultado a favor, anoche frente a Chacarita Belgrano no tuvo calma ni equilibrio para absorber el gol en contra. Quiso hacer todo de golpe, al final no hizo nada y terminó perdiendo bien sin nada de que quejarse.

El resumen del partido